Carlos Ruiz de la Hermosa (director del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel): De continuar esta tendencia actual de desecación y no producirse una mejora sustancial en el estado hídrico del Parque Nacional, el proceso seguirá con consecuencias "muy negativas" para la conservación de este espacio natural protegido. La peor de estas consecuencias, será la disminución de la capacidad de retención de agua del cauce del Guadiana, lo que puede limitar notablemente la futura inundación del humedal. La pérdida de las turbas supone reducir la capacidad de retención del agua, aumentando la velocidad de infiltración, y en el futuro puede estar condicionado el encharcamiento del parque. Otra de las graves consecuencias que puede provocar esta situación, de prolongarse en el tiempo, es la degradación de la estabilidad del vaso de Las Tablas de Daimiel, donde se podrían incrementar el riesgo de hundimientos del terreno.
* José Manuel Hernández (Ecologistas en Acción): Este incendio es una señal muy evidente del grado de degradación del parque. La degradación de la zona es irreversible, aunque ésta se puede recuperar a través del Plan Especial del Alto Guadiana, aprobado por el actual Gobierno central y dotado con 5.500 millones de euros, que pretende cumplir la directiva marco de la Unión Europea sobre el agua, que estipula que los países recuperen sus ríos y acuíferos en el año 2015. Pero el Gobierno de Castilla-La Mancha lo ha pervertido, convirtiéndolo en un plan para legalizar pozos y más extracciones. El "soporte" del parque es el nacimiento del Guadiana, que está seco desde hace más de 30 años, a lo que se suma el agotamiento de los acuíferos que está provocando que el parque se hunda, por lo que es urgente la inundación del parque y la recuperación del acuífero subterráneo.
Los incendios que ahora se han hecho tan famosos empezaron hace 20 años. Un conocido botánico amigo mío se quemó saltando el río Guadiana ardiendo. Lo que ha ocurrido ahora en las Tablas es lo que tenía que pasar. Era previsible y ahora que lleva unos cuantos años sin agua le ha tocado. Pero ojalá se hubiera quemado las Tablas y no todo lo demás. El origen del problema es una ley franquista de 1956, pero quien en verdad lo ha desecado todo ha sido el Gobierno de José Bono, el Gobierno de Castilla-La Mancha. Los sucesivos gobiernos de Castilla-La Mancha que han apostado por una política de regadíos, a sabiendas, y esto es lo más grave, de lo que iba a pasar. Aquí ahora no vale alarmarse por esta muerte, pues llevamos asistiendo a la agonía desde hace 30 años. Y si hay que señalar culpables estos son la Administración de Bono, con la complicidad de la Confederación Hidrográfica del Guadiana.
Era un patrimonio de un valor incalculable que hemos dilapidado por unos estúpidos cultivos de maíz. Esto ha pasado por la permisividad de la Confederación y de las Administraciones que lo han consentido e incluso animado con algunas trampas. Por ejemplo, estaba prohibido hacer un pozo nuevo, pero no limpiar tu pozo antiguo. Y bajo la apariencia de limpieza lo que se hacía realmente era profundizar. Otra cosa que también se permitía era trasladar el pozo. Si se cegaba, se podía abrir otro al lado. Pero entonces no se respetaba las medidas del pozo original, sino que se hacía uno mucho más profundo. Con estas dos trampas perfectamente conocidas y sabidas por la Administración aquí se han seguido haciendo pozos. Y estos que se han hecho con trampas se supone que son los legales, pues luego están todos los que se han abierto sin autorización, sin pedir permiso a nadie, porque ya era demasiado difícil justificarlos. Sobre estos, hay datos distintos, pero está claro que son decenas de miles. Y, en cualquier caso, sean más o menos, se sabe que se han extraído volúmenes del orden de 600 hm3 al año, lo que ha producido un déficit de más de 3.000 hm3 en el acuífero. Esto está reconocido por los científicos y la propia Administración. Esto es lo que ha bajado el nivel del agua en el subsuelo, el nivel freático, y ha desecado los manantiales.
* Santos Cirujano (científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas): Si no se apaga, la turba va a estar continuamente ardiendo. No sé si es demasiado tarde para recuperar el parque. Los incendios de turba pueden durar meses y son extremadamente complicados de apagar. No hay forma de inundar de forma inmediata el parque para conseguir extinguir el fuego subterráneo. El parque nacional vive del agua del Tajo que el Gobierno envía a través del cauce seco del río Cigüela. Pero la inmensa mayoría del agua (más del 96% en el último envío) se infiltra hacia el acuífero de La Mancha. La zona de turberas está en el extremo opuesto a la entrada del Cigüela, así que de allí es imposible mandar agua.
* Ecologistas en Acción: El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel atraviesa la situación más crítica de su historia. Si no fuera bastante con la sobreexplotación de los acuíferos y las zancadillas que el Ministerio y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha están poniendo al Plan Especial del Alto Guadiana, el incendio de la turba dentro de los límites del Parque Nacional, pone un punto de dramatismo y de irreversibilidad a la situación de este espacio protegido. La imprevisión y la falta de vigilancia son una de las principales causas del incendio en las Tablas de Daimiel. Ecologistas en Acción reclama que no se pierda la perspectiva en esta situación y recuerda que episodios como este se repetirán mientras no se desbloquee el Plan Especial del Alto Guadiana, esto es, mientras no se dispongan los recursos necesarios, mientras el Ministerio de Medio Ambiente no esté dispuesto a forzar la máquina en el cierre de pozos ilegales y en la adquisición de derechos de agua, y mientras la Junta de Castilla- La Mancha no deje de reclamar el agua que se ahorra o se compra para legalizar pozos en vez de para recuperar el acuífero.
* José Jiménez (director del organismo autónomo Parque Nacionales): La opción de trasvasar agua a través de la Tubería a la Llanura Manchega es la "mejor opción" en estos momentos, dado que se podrían obtener rendimiento de inundación de los terrenos superiores al 70 por ciento del total de su extensión. Esto permitiría "remediar" los problemas de incendios de turbas, con unos beneficios añadidos para el parque, como sería el recibir aportes de agua de buena calidad. Este aspecto es muy importante tenerlo en cuenta, porque el agua que llegaría a través de la tubería a la Llanura Manchega lo haría de forma directa al Parque Nacional sin provocar los arrastres de nutrientes que ahora se producen cuando el agua llega a través del río Gigüela. El futuro de Las Tablas de Daimiel no pasa por este tipo de aportes de agua, sino por lograr la recuperación del gran Acuífero 23 que permita mantener sus niveles hídricos.
* Luis Moreno (Instituto Geológico y Minero de España): La gente cree que esta vez también se van a recuperar. Pero antes había agua a muy pocos metros de profundidad y ahora, bajo las Tablas, el acuífero está a 26 metros y en otras partes mucho más profundo. El déficit acumulado es de 3.000 hectómetros (como tres veces el derogado trasvase del Ebro).
* Jorge de las Heras (catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y director de la sección de limnología del Centro Regional de Estudios del Agua): Es complicado, por no decir imposible que el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, afectado por un incendio subterráneo de turba desde agosto, vuelva a ser lo que fue. Este tipo de incendios son fenómenos frecuentes y aunque el Gobierno decida trasvasar agua desde el Tajo al parque a principios de 2010, no vamos a saber si el incendio cesa, y no sabremos si está en combustión o no. Las Tablas son un sumidero en lugar de un rebosadero de agua, y un desequilibrio en ecología genera perturbaciones, como el incendio subterráneo que se extiende por su paraje.
* Guillermo Rein (ingeniero industrial doctorado en Berkley): Ese fuego tiene combustible para arder hasta el infinito. Con los agujeros que tiene y las grietas que han enseñado no se va a apagar solo. En Australia hay un incendio de turba que lleva siglos y en EE UU el año pasado hubo un caso en Carolina del Norte, en el parque de los lagos de Pocosin. Duró tres meses, quemó 17.000 hectáreas y movilizó a más de 450 bomberos. Lo mejor es inundarlo completamente. En Escocia hubo un incendio similar el año pasado y el Ejército cavó una trinchera alrededor de la zona prendida y sacrificó el bosque en el interior. Pero dudo de que eso se pueda hacer en un parque nacional. Pero sin conocer bien el terreno he hecho unos cálculos conservadores y el incendio emite cada día entre 100 y 400 toneladas de gases de dióxido de carbono y monóxido de carbono, que son gases de efecto invernadero. También emite metano, con un efecto invernadero más potente.
Esta imagen muestra los hundimientos producidos en el cauce del Guadiana. En ella se ven los restos de vegetación terrestre, la turba marrón-grisacea y las grietas en el río
Fuente Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. Biblioteca de autores manchegos.
Publicado en: www.lanzadigital.com por Aníbal B.C./ ciudad Real. 25/11/2009 - 20:41
Guillermo Rein, uno de los científicos internacionales que mejor conoce los secretos del fuego y sus efectos, alaba los trabajos de extinción y prevención que realizan en el parque nacional de las Tablas de Daimiel para apagar el incendio de turbas que quema este espacio protegido.
Rein, que imparte clases en el prestigioso Centro BRE for Fire Safety Engineering en la Universidad de Edimburgo (Escocia), ha visitado el parque nacional y ha comprobado las medidas adoptadas por el Organismo Autónomo Parques Nacionales a raíz de los incendios de turbas que comenzaron a registrase a finales del mes de agosto.
Tras comprobar in situ estas actuaciones, ha comentado que “la comunidad internacional” puede aprender mucho de las novedosas iniciativas puestas en marcha por los responsables de la conservación del parque nacional.
Para Rein, es “admirable” la capacidad de adaptación que ha existido ante este situación, que ha permitido desarrollar una metodología de compactación novedosa que está siendo muy eficaz para frenar la expansión del fuego en el interior del Parque Nacional.Esta metodología, que consiste en cerrar los canales que le están dando oxígeno al fuego y son la salida de los humos, junto con el encharcamiento de la superficie a nivel local, ha reconocido, están siendo muy útiles y eficaces.
En este sentido, ha dicho que la respuesta térmica a la inundación local por superficie está siendo positiva, ha señalado, porque se han creado niveles colgados de humedad que no sólo apagan el incendio, sino que evitan que éste se pueda propagar a otras zonas.
El experto en fuegos ha señalado que, igualmente, se está trabajando bien en la zona del preparque, donde se está realizando la compartimentación de las turbas, para evitar que el fuego pueda entrar en el parque.
Esta acción en el área del preparque, cuya competencia recae en la Junta de Castilla-La Mancha, ha señalado que debería repetirse en las otras zonas del cauce del río Guadiana donde existe turba seca.
Rein ha asegurado que sería la mejor medida de prevención desde el punto de vista de la ingeniería industrial.
No obstante, ha matizado, que la solución definitiva para apagar el incendio de turbas pasa por lograr la inundación total del parque nacional.Resurgimiento
Además, ha advertido de que "si hay zonas de turbas que quedan secas, puede ser que el verano que viene o dentro de tres años el incendio vuelva a surgir otra vez, por lo que el objetivo es mantener el parque inundado siempre y la turba humedecida".
Por otro lado, ha resaltado el empleo por parte del Organismos Autónomo Parques Nacionales de una avión con sistema de detección de calor por infrarrojos para detectar los puntos más calientes donde la turba es más activa.Una idea “espectacular”
El uso de este avión, ha dicho, "me pareció una idea espectacular", y lo importante es que, como está previsto, vuelva a volar para poder comparar los efectos de las labores de extinción y, cuando empiece la inundación, ver igualmente cuál ha sido su efecto.
Guillermo Rein es un prestigioso investigador del fuego que ha trabajado para numerosas entidades científicas, entre ellas la NASA.
Rein ha trabajado en una amplia y multidisciplinar gama de aplicaciones de la ciencia del fuego y su dinámica, lo que le ha permitido participar en varios libros técnicos y ser autor de numerosos artículos sobre combustión e incendios de todo tipo, entre ellos, los de turbas latentes.