Mapa de situación e itinerarios
Croquis interactivo del parque y sus rutas a pie.
Breve historia
Friso cronológico
La creación del parque nacional
Esta declaración fué otorgada al humedal en 1973

Las Tablas fueron visitadas por ilustres científicos como Félix Rodríguez de la Fuente que, como paraje de singular característica, despertó en ellos un creciente interés poniendo de manifiesto sus riquezas faunísticas y botánicas, con sus publicaciones científicas, haciendo que la atención mundial se centrara en este punto del solar manchego. Así, obtuvo una calificación preferente en el llamado Proyecto MAR del UICN, plan destinado a la custodia y rescate de las áreas húmedas del continente europeo, que iniciaba sus pasos en 1965 con un catálogo de los lugares de mayor valor al respecto; que recomendaba al Gobierno su mantenimiento y protección.
Sin embargo, y desoyendo a los especialistas, desde 1967, las obras de canalización de los ríos adquieren un ritmo acelerado, y en los marjales del Guadiana comienzan a repercutir gravemente los descensos del nivel de las aguas. La alarma que produjeron estos hechos motivaron un activo movimiento en el que participaron científicos diversos de todo tipo, y del que se hizo eco el Estado a través de su Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). La polémica abierta saltó al gran público y tuvo un resonante reflejo en toda la prensa nacional.
Tras ordenar el Gobierno la suspensión de las obras de desecación, se crea una Comisión Interministerial con objeto de mediar en el conflicto planteado y dictaminar una solución satisfactoria, y en febrero de 1973, alcanzaban un compromiso final, deteniéndose definitivamente los trabajos de desecación, anunciando la creación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en los límites de un área de 1.820 Has. Posteriormente, en el año 1980, el Parque fue ampliado por la parte sur hasta su extensión actual de 1.928 Has.

Félix Rodríguez de la Fuente
Clave en el reconocimiento actual de Las Tablas
En aquellos años, cuando la televisión era el electrodoméstico más preciado y novedoso de nuestros hogares , hubo una serie que congregaba alrededor del aparato a las familias españolas cada semana cautivando a niños y mayores. Las narraciones apasionadas de Félix Rodríguez de la Fuente, un gran entusiasta de la naturaleza y amante de los animales, impresionaron tanto entonces que terminó por despertar muchas conciencias adormecidas ante los problemas medioambientales.
Su voz se hizo inolvidable gracias a su ritmo narrativo pausado pero contundente. Pronto se convirtió en una referencia de la televisión ganándose la simpatía de la audiencia y, por consiguiente, su credibilidad. Fue en aquel momento cuando le llegó la oportunidad a Las Tablas de Daimiel. Félix Rodríguez de la Fuente se desplazó hasta este emblema de la Mancha Húmeda para grabar dos episodios de su popular serie "El hombre y la tierra". España descubrió la gran riqueza faunística que albergaba este paraje.
Cautivado por semejante patrimonio natural, alertó a las administraciones y la ciudadanía de la amenaza que le acechaba. La desecación avanzaba presta a eliminar el humedal, como así se había lamentado en otros lugares de la Península. Aquel llamamiento de Rodríguez de la Fuente en los años 70 sigue hoy vigente. Las Tablas de Daimiel mantienen su desafío a la supervivencia
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