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La Confederación consiente el rapto del Guadiana

22-10-2013

Se ocupa el río, se registra en el catastro, se legalizan pozos ilegales en el dominio público y se cobran las diferentes subvenciones sin haberse cultivado nunca.

La Confederación consiente el rapto del Guadiana

La Parrilla (zona inundable del Guadiana) vista con el Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas (en rojo) del Ministerio de Agricultura

www.tablasdedaimiel.com.- En 1977, el conocido periodista Luis Carandell describía en un artículo titulado "El rapto del Guadiana" cómo los agricultores daimieleños denunciaban que intereses privados "habían puesto las manos" sobre el río Guadiana y que el plan de desecación para hacerse con el río amenazaba el futuro de la agricultura. Carandell explicaba que la mayor parte de los terrenos desecados por aquellos réditos  eran improductivos. Con el tiempo se demostró que, aunque no se pudiera plantar nada en ellos, sí que eran fuentes de riqueza: cantidades ingentes de dinero público han regado esos campos hasta la fecha, a costa del dominio público del Guadiana y de las arcas del Estado.

El caso de los agostados Ojos del Guadiana es paradigmático, preciado paraje para un negocio redondo, permitido por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG). Un episodio denunciado tanto por ecologistas como por agricultores, por la asociación conservacionista WWF o por Manuel Martín Chacón, quien vende sus hortalizas y frutas en el mismo lugar donde hace décadas afloraba el río. Hoy, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente alude a "la compleja situación patrimonial del Guadiana" para no ampliar el Parque Nacional de Las Tablas hasta los Ojos del Guadiana. Y tanto que lo es.

"El fiasco del agua en el Alto Guadiana", según WWF

Según hacía público hace una año la asociación conservacionista en el informe "El fiasco del agua en el Alto Guadiana", la CHG compró derechos de agua en parcelas que ocupan el dominio público del río con cargo a los fondos del Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG). Este plan se pensó para revertir la situación del sobreexplotado acuífero 23. Su principal instrumento es la compra de agua a los propietarios por medio de la CHG con la finalidad de disminuir las extracciones de los pozos y, en consecuencia, ahorrar recursos hídricos. La administración desembolsaba un dinero al propietario del pozo quien, desde entonces, estaba obligado a suprimir el riego, es decir, cedía su derecho de explotación sobre el agua subterránea. Pero, en realidad, según WWF, la administración compró derechos de agua incluso en parcelas donde los pozos no estaban siendo utilizados. Dicha asociación denominó esta práctica como "compra de derechos en papel, no de agua realmente ahorrada", criticando "el enorme derroche de dinero público" en estas operaciones. Esto ocurrió con el 83 por ciento de las explotaciones cuyos derechos fueron comprados.

Imágenes de La Parrilla. Fuente: WWF El fiasco del agua en el Alto Guadiana.

 

Pero el caso más sangrante sucede cuando la propia administración adquiere derechos de agua en fincas que ocupan el dominio público del Guadiana. WWF, como ejemplo de la sinrazón, incluye en el informe sendas fotografías de una finca situada en el antiguo molino de La Parrilla. En el reporte de WWF la señala como una de las propiedades a las que la Confederación compró derechos de agua sin ser de regadío y estando situada dentro del río. Todos los agricultores de la zona saben que esa finca es estéril. Los más mayores recuerdan que cuando en los 50 se sembró arroz en la zona, no se pudo plantar en La Parrilla por no prosperar el cultivo. Bien es cierto que quien ha ocupado esta zona intentó poner un pívot de regadío arrasando para ello la motilla de La Máquina, yacimiento arqueológico de la Edad del Bronce y ejemplo único de cómo era la vida del hombre hace 4000 años en el Guadiana.

"En esa finca está José Luis Arroyo García-Cervigón que ha cogido todo el Guadiana desde La Máquina hasta los Ojos". Lo denuncia Martín Chacón, agricultor ribereño del Guadiana y famoso en el entorno por el puesto de melones que tiene en el cruce de carreteras que asoma al otrora río naciente. Tablasdedaimiel.com ha confirmado ese extremo tras consultar fuentes catastrales. Los dominios de Arroyo incluyen el famoso Ojo de La Señora en el que este verano afloró agua, luego se drenó y, finalmente, la Confederación consideró que era una fuga de riego. Martín Chacón conoce bien a Arroyo por los numerosos pleitos librados con él por tema de lindes. "Yo limito al río Guadiana, así lo pone en mis escrituras, pero como el tiene cogido todo el río, lindamos todos a él, no al Guadiana. ¿Y quién le ha vendido a él el río? Eso me gustaría saber", se pregunta Martín Chacón. Dice sentirse impotente ante la Justicia que siempre le da la razón a Arroyo. Lo achaca a sus excelentes contactos y a su falta de escrúpulos. “Llegó a comprar a mi propio abogado para que no aportara pruebas en un juicio que, al final, perdí”. El letrado no presentó ante el Tribunal las escrituras facilitadas por Martín Chacón. “Incluso, en otra ocasión, me envió a un matón” asegura.

Los conflictos en el Guadiana son algo común desde los Ojos hasta la cola del embalse del Vicario. Al no dejar claro la CHG cuál es el dominio público, los ribereños quieren llevar sus lindes hasta el canal de desecación realizado en los 60 y quienes ocupan el río primitivo dicen que aquello es suyo. "Pero es que no tiene escrituras, no hay nada en el Registro de la Propiedad. Si no, ¿porqué en mis escrituras pone que mi finca linda con el río Guadiana y no con la de Arroyo García-Cervigón?", defiende Martín Chacón.

A pesar de que los Ojos del Guadiana son de dominio público, según sentenció el Tribunal Supremo en 1994, Arroyo lleva explotando la zona "desde que salieron las subvenciones en el año 1992", prosigue Chacón, "lo último ha sido cobrar un millón de euros por un pozo que hizo en el río en el año 90, es decir, ilegal porque se hizo después del 86 (en ese año entra en vigor la Ley de Aguas que prohíbe la apertura de nuevos sondeos para regadío). En todo este tiempo, nunca plantó y nunca regó". El pozo estaba situado en el paraje de La Parrilla, la misma zona que WWF denuncia en su informe como ejemplo paradigmático de la usurpación. Chacón explica el proceso, “se registran en el Catastro los terrenos que pertenecen al río, se hace un sondeo aún a sabiendas que no es productivo y después se venden los derechos a la administración”.

 

Las Comunidades de Regantes "facilitan" el trabajo.

Según su página web, la Comunidad de Regantes del Acuífero 23 cumple una función básica: la conservación del acuífero y tiene, según la Ley de Aguas, "el control efectivo del régimen de explotación y respeto a los derechos sobre las aguas". Es decir, adscrita a la Confederación Hidrográfica del Guadiana, se encarga de organizar los aprovechamientos de aguas.

Jesús Pozuelo es el presidente de la Comunidad de Regantes de Daimiel. Una persona muy conocida en la localidad y riberiego del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. Siempre dispuesto a ir cuando le llaman, fue uno de los que este verano descartó en televisión que el Ojo de La Señora fuese un ojo, atribuyendo su origen al riego de la alfalfa. También es uno de los miembros más antiguos del Patronato de Las Tablas de Daimiel. Una de sus últimas actuaciones más controvertidas fue cuando en el Patronato, ante la entrega de informes negativos de Parques Nacionales a la Confederación del Guadiana sobre una solicitud de legalización de pozos en fincas riberiegas al humedal, dijo que como "actualmente ya están extrayendo agua" se rogara reconsiderar dichos informes. El Patronato aprobó por mayoría pedir un informe positivo a Parques Nacionales para la legalización de los pozos.

Según Martín Chacón, además del pozo de La Parrilla, existen más pozos ilegales situados en el Guadiana, en término de Villarrubia, por los que Arroyo ha cobrado subvención y que se los han legalizado. Acusa a Pozuelo de estar detrás cuando dice "ahí tiene que estar implicado el presidente de la Comunidad de Regantes de Daimiel que está legalizando pozos ilegales hechos en los 90. ¿Cómo se explica que estando en término de Villarrubia no se los legalice la comunidad de regantes de Villarrubia? ¿Cómo se explica que se lo legalice la de Daimiel?”.

Sea por inacción u omisión en la aplicación de la ley, décadas después el río empieza a recibir agua sobre un cauce que con el transcurso de los años ha dejado de pertenecerle. La sorpresa de este conato de recuperación medioambiental se encuentra con una sorpresa aún mayor, y llegado el momento ¿quién le pone el cascabel al gato?